CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA DESESCALADA

CLAVES PARA RETOMAR LA NORMALIDAD EN LOS MAS PEQUEÑOS DURANTE EL DESCONFINAMIENTO

CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA DESESCALADA

En los últimos meses estamos atravesando gran cantidad de cambios que repercuten en nuestras rutinas y hábitos. Estas variaciones de nuestra forma de vida también tienen un impacto a nivel emocional. En el caso de los niños, han pasado de percibir el salir de casa cómo una actividad de riesgo por peligro a contagiarse a recibir un mensaje totalmente opuesto como el de que hay que salir a pasear e incluso podemos entrar en los establecimientos.  

Este cambio de ideas conlleva un proceso de adaptación que les permita asimilar e interiorizar dichos cambios y sentirse seguros fuera de su hogar. Cada menor tiene unas circunstancias en su familia diferentes y habrá vivido este proceso de confinamiento de formas totalmente distintas (casos de familiares afectados por la enfermedad, situaciones de ansiedad dentro de casa o preocupación excesiva de los padres), lo que hace que algunos perciban más o menos peligroso el salir y adaptarse a nuevas rutinas. Si además le sumamos que la expresión y comunicación de los niños es diferente en cada uno nos podemos encontrar con múltiples escenarios en el proceso de desconfinamiento.

Por todo ello, es importante comprender cuáles son las situaciones a las que nos podemos enfrentar y cómo actuar ante ellas como padres y madres. A continuación, se mencionan una serie de pautas que pueden hacer más ameno este proceso:

  • Ventilación emocional. En primer lugar, tenemos que explorar y preguntar qué sienten o piensan acerca de salir de casa. Es normal que en estas situaciones salir del espacio que han considerado un lugar seguro durante estos dos meses pueda causarles ansiedad o miedo. Si además los adultos han tenido actitudes de preocupación excesiva por el contagio es probable que esta ansiedad sea aún mayor. Otra emoción que nos podemos encontrar es la irritabilidad o enfado que pueden ser una forma de expresar el miedo o la tristeza. En estos casos hay que validar las emociones y proporcionarles un espacio para que puedan expresarse y se sientan escuchados. Esta descarga emocional acompañada de unas salidas progresivas como se verá a continuación y una información adaptada a su edad va a proporcionarles mayor seguridad y su nivel de malestar irá disminuyendo. Si quieres saber más sobre cómo gestionar las emociones de los más pequeños durante esta crisis puedes leer un artículo que desarrolla esta temática pinchando aquí
  • Informar y ajustar expectativas. Una vez que hemos explorado cómo se sienten, hay que informarles y explicarles cuáles son los objetivos de salir. Marcar qué cosas no se van a poder hacer cómo antes ya que, aunque para nosotros puede parecer muy obvio para ellos no. Esto se puede realizar a través del juego o el dibujo incluso se puede elaborar algún cartel para que antes de salir lo repasen juntos donde vengan indicadas las cosas que no podemos hacer (ej: si vemos a un amigo lo podemos saludar con distancia)  
  • Preparar las actividades que se van a hacer fuera de casa. Un aspecto importante durante las salidas es el tema de la protección y seguridad. Esto puede generar agobio en los niños por ello una buena idea es practicar antes cómo tenemos que prepararnos para salir y qué tenemos que hacer al llegar de la calle. Con los más pequeños podemos hacer role-playing, que es una especie de escenificación donde asumimos distintos roles y practicamos las conductas a trabajar, de esta manera se sentirán más seguros, integrarán mejor las estrategias y esto bajará su nivel de incertidumbre y ansiedad.
  • Salidas progresivas. Es muy probable que aparezca el miedo al contagio por salir de casa, entrar a una tienda o ir al médico. Este miedo va a generar un nivel alto de ansiedad, por ello las salidas tienen que ser progresivas. El objetivo es que los niños se sientan cómodos fuera de casa, para ello podemos empezar con situaciones de menos a más ansiedad cómo por ejemplo: salir un ratito a la puerta de casa, pasear por la calle de al lado, ir hasta la entrada del médico pero no entrar, etc.  Una vez realizado cualquier avance debe de ser reforzado por muy pequeño que sea, se pueden utilizar premios como leer un cuento, jugar un ratito con ellos o hacer una receta de cocina.
  • Crear nuevos incentivos y disfrutes en las salidas de casa. Antes las motivaciones de salir eran el contacto social con los amigos o el juego en los parques, de momento estos objetivos no son viables y hay que motivar con nuevas actividades. En este aspecto el principal objetivo es que relacionen las salidas con situaciones agradables. Pueden crear juegos en casa para hacerlos en la calle, hacer fotos, saludar y hablar con mis amigos en la distancia con señas, trabajar los cinco sentidos y disfrutar de un paseo, tener conversaciones agradables…
  • Trabajar las impresiones y emociones al llegar a casa. Por último, hablar sobre las impresiones de los momentos fuera de casa, qué pensaban que iba a suceder y qué ha pasado realmente, cómo van alcanzando objetivos y superando miedos. Una actividad que también se puede realizar es la elaboración de un diario, en el cual podemos pegar dibujos o fotos de las salidas fuera de casa y expresar cómo pensábamos que nos íbamos a sentir y cómo nos hemos sentido realmente. Esta actividad consigue que los peques perciban avances y se sientan más seguros.

Si quieres aprender cómo acompañar a tus hijos en esta etapa puedes contactar con nosotras, o todo esto te parece muy complicado, consúltanos y te ayudaremos.

Esmeralda Rosell Medel

Psicóloga Sanitaria especialista Infanto-Juvenil

AtienzaBoada Centro de Psicología

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